Hola, de nuevo! En esta sección quiero compartir contigo pensamientos de motivación personal para que además de una buena preparación física puedas entrenarte mentalmente para cualquier obstáculo en la vida.

Ánimo #1:  ¿De qué palabras te alimentas?

 Cuando te concentras en algo con mucha pasión, haces que ocurra más rápido, ¿verdad? Cuando estamos muy negativos en nuestra orientación, o muy enfadados, en ese caso tendemos a atraer gente enfadada y negativa, y circunstancias de enfado negativas las terminas atrayéndolo a ti. Los pensamientos predominantes que mantienes en tu conciencia, aunque esos pensamientos sean conscientes o incluso… inconscientes, será lo que atraigas. Cuando ves a alguien que se queja (aunque lo haga en broma o de manera inconsciente: “ay, qué malos tiempos! ay, que dura es la vida! etc”) o que habla más de la enfermedad que de otra cosa es porque la tiene. Cuando ves a alguien que en sus conversaciones habla de prosperidad, es que la tiene. De la misma manera que cuando comes bien, tu organismo no reacciona como debe y sientes una sensación de malestar, también tu cerebro necesita una ‘alimentación’ adecuada.

¿De qué palabras te … alimentas hoy?

Te propongo un pequeño ejercicio que te abrirá los ojos:

– fíjate en las conversaciones que mantienes con tus amigos, compañeros, vecinos. Qué palabras predominan cuando hablan contigo? de desánimo, de queja? o hablan de nuevos objetivos, retos, iniciativas, realizaciones? Presta atención incluso aunque lo digan en broma. “De la abundancia de la mente, habla la boca” dice un versículo bíblico. En tan solo 10 minutos podrás ver qué clase de persona es la que tienes enfrente: una que te pueda aportar algo positivo, productivo, algo que te motive o anime? O tal vez que te contagie con su positivismo?

Vale, Christian, pero… ¿por qué es tan importante esto que me cuentas? te preguntarás. Pues bien, es un hecho demostrado que las palabras emitidas con cierta frecuencia, tono e intensidad tienen un efecto extremadamente poderoso sobre nosotros. Sobre ti. Sobre mi. Si escuchas todo el rato frases repetitivas (por parte de tus compañeros, pr ejemplo) en plan: “Qué difícil es esto” “Esto me supera, ya lo haré mañana” “Qué dura es la vida”, esto dejará huella en ti poco a poco, de tal forma que tu mente se ADAPTARÄ a los nuevos mensajes e instrucciones que recibe del exterior y YA NO le parecerá tan INACEPTABLE abandonar el objetivo que tú tenías antes de que escucharas esas frases repetitivas. Lo ves? Es como un efecto bumerán!

La próxima vez que detectes a alguien quejándose, ¿por qué no le sugieres/ animas a que diga algo positivo? Verás qué cambios en muy poco tiempo!

Yo lo he hecho. Y los resultados no han tardado en aparecer. 😉

Y ahora, dejame preguntarte: De qué palabras te vas a alimentar esta semana?

P.D. Siéntete libre de hacer tu comentario al respecto. Tu opinión me importa (y puede ayudar a otros!)

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